Presencia del padre en el nacimiento de su hijo

El Dr. Ernesto Maldonado Carreño, anestesiólogo de Centro Médico Quirúrgico, Celaya, Guanajuato, con fecha 3 de junio de 1997, envió envió a nuestro blog el siguiente comentario. Además, rescato respuestas y comentarios de otros colegas. Esperamos sus comentarios.

Comentario: Por razones no bien entendidas, algunos ginecoobstetras permiten que el esposo (o algún otro familiar) de la paciente ingrese al quirófano durante la cesárea.

Frecuentemente, además de las fotos obligadas, algunos de ellos (¡pésimo gusto!) videograban la cirugía. Como todos sabemos, existen momentos durante los cuales, en las mejores manos, la paciente manifiesta molestias o, peor aún, cambios hemodinámicos de importancia. ¿Pueden imaginarse las implicaciones médico-legales de esto?

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Resp. 1. Daniel Elinger. 25 noviembre 2013. Buenos Aires, Argentina. Lamentablemente, la mayoria de los obstetras prometen a los padres que podran entrar al quirofano, sin tener en cuenta si se trata de pacientes de alto riesgo… No hace mucho, de madrugada, tuve la «visita» inconsulta de la mamá de una paciente de 17 años, preeclámptica, obesa morbida, diabética gestacional, a la que se le realizaba una cesérea de urgencia por bradicardia fetal… Pude hacerle un bloqueo subaracnoideo, pero tuve que tomar otra vía, gotearle magnesio, controlar parametros, tratar de tranquilizar a esa adolescente muy ansiosa… y entra la mamá (tan obesa mórbida como la hija, o más), se sienta en el banco que tenemos para los turistas, y… ¡se cae de espaldas contra la pared!, voltea la mesa donde preparo la anestesia y queda tirada, desvanecida, mientras la paciente grita «¡¿qué pasó, mamita?!», y trata de darse vuelta en la camilla para mirar a su madre desmayada…. Tuve que atender a la mama en el suelo y, a la vez, a la paciente que gritaba: un descalabro total. Este relato -que ahora, a la distancia, hasta me resulta «comico»- me dejó como enseñanza que el tour quirurgico solo debe estar permitido en contadas ocasiones. Los obstetras saben que deben preguntarme si se puede realizar.

Resp. 2. Carlos Segura Ríos. 28 noviembre 2013. Ciudad de México. El nacimiento de un hijo es motivo de gran alegría para los padres y familiares cercanos. En los sitios donde pueda permitirse la entrada al padre no debería restringirse o negarse esa vivencia familiar;  aquellos a quienes les interese ingresar a la sala para dar apoyo a su mujer, bienvenida a su hijo no veo razón para impedirlo; sin embargo, no todos los padres desean entrar y tampoco deben ser obligados, ya que algunos son susceptibles y pueden tener mucho estrés y sus consecuencias. Es necesario firmar el consentimiento informado sobre este particular. También que el padre o familiar que ingrese lo hacen por solicitud propia y aceptan los riesgos que esta acción lleva consigo para el mismo y para el binomio. El padre o acompañante debe estar bien orientado en el aspecto de las áreas, gris y blanca, sobre la forma de conducirse en ellas y de no obstaculizar o impedir las acciones del equipo quirúrgico. Si se respetan los lineamientos que nosotros mismos observamos no hay motivo por el cual debiera impedirse.¡Claro! Tampoco es una romeria, donde los tíos, abuelos y vecinos deban estar; me refiero al padre o en ausencia de éste a quien la madre autorice o solicite.

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