¿Realmente son mejores los nuevos fármacos en anestesia?

El Dr. Ernesto Maldonado Carreño, anestesiólogo de Celaya, Guanajuato, con fecha 2 de marzo de 1999, envió a nuestro blog el siguiente comentario. Además, rescato respuestas y comentarios de otros colegas. Esperamos sus comentarios.

Comentario: ¿Realmente son mejores los nuevos fármacos en anestesia? Durante 26 años de práctica como anestesiólogo he visto «desfilar» un buen número de drogas anestésicas y auxiliares, y sólo por mencionar algunas:

ciclopropano, metoxiflurano, propanidido, GamOH, alfaxolona-alfadolona, tiopental, etomidato, enflurano, halotano, pancuronio, diazepam, pentazocina, etidocaína, dextranos, etc. Buen número de ellas actualmente en desuso. Es indiscutible que entre las actuales hay algunas que destacan por sus cualidades (ser poco biodegradables como los nuevos halogenados o carecer de metabolitos activos como el midazolam, o liberar poca histamina como el vecuronio, o sin efecto acumulativo como el propofol), que finalmente las hace superiores a sus predecesores; sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos podido sobrevivir sin entrar en el consumismo de la nueva farmacopea anestesiológica?, que no por nueva, necesariamente es mejor, pero sí más cara. Ha habido drogas que han pasado «sin pena ni gloria» a pesar del «bombardeo» de artículos de pobre calidad científica y mucha mercadotecnia. Creo que finalmente se quedan aquellas que superan la prueba del tiempo, tal es el caso de la atropina, efedrina, isoflurano, lidocaína, fentanyl, vecuronio, propofol, tiopental… por mencionar unos cuantos. Dicho de otra forma: «no estamos peleados con lo caro sino con lo malo».

Resp. 1. Dr. Gilberto López Herrera. Febrero 2001. Hosp. Regional No. 1, IMSS, Ciudad de México. En la actualidad todos los procederes en cualquier especialidad ameritan un manejo desde el punto de vista económico. Con la información que he podido revisar, hay factores a tomar en cuenta como son la relación costo-beneficio, costo-efectividad, o bien costo-utilidad, y de ahí desprender el análisis de fármacos, o bien procedimientos. En el hospital donde laboro hemos estado trabajando sobre estos factores y estamos utilizando técnicas como la estrategia de «Roizen», para disminuir los exámenes de laboratorio en cirugía ambulatoria en pacientes ASA I-II, analgesia combinada para pacientes de alto riesgo, como en la fibrosis pulmonar, obesidad mórbida, etc., con buenos resultados y disminuyendo la estancia hospitalaria; estamos usando la racionalización de la sangre con la metodología marcada a nivel mundial de la cirugía sin sangre, con expansores como el hidroxietil-almidón; estamos obviando el uso de inductores tipo tiopental, propofol, o bien etomidato, y sólo proporcionando narcosis basal y adicionando sevoflurano a 2-3 MAC por 60-90 seg., logrando buena aceptación del paciente adulto; y así podría seguir mencionando todo el programa de contensión de costos del servicio con ahorros programáticos en base a la creación de los grupos relacionados en anestesiología, y este tema ha sido abordado ampliamente por médicos expertos de la ASA, como el Dr. Kennett en la revista Anesthesiology. En fin, este tema es muy amplio para poder mencionarlo detalladamente. Es mi opinión podemos crear la cultura de la contensión de costos y poder continuar con los medicamentos nuevos dándole una semblanza adecuada a cada uno de ellos y teniendo la certeza del conocimiento científico (Medicina por Evidencias) y relacionándolo con la práctica médica.

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