¿Nifedipina oral o labetalol intravenoso para la hipertensión arterial severa en el embarazo?

Oral nifedipine or intravenous labetalol for severe hypertension? LA Magee. Faculty of Medicine, University of British Columbia, Vancouver, BC, Canada.

Duley. Cochrane Database Syst Rev 2013;31(7):CD001449. La revisión sistemática de Shekhar se suma tanto a la relevante revisión Cochrane [Duley. Cochrane Database Syst Rev 2013;31(7):CD001449] y otras recientes revisiones sobre tratamiento de la hipertensión arterial por la vía oral (Firoz. BJOG 2014;121:1210–8; Shi. Int J Cardiol 2015;178:162-4), al incluir dos resúmenes de conferencias en la India y tres nuevos estudios médicos, y aclaración de información excluída de la revisión Cochrane.

Shekhar proporciona pruebas de que la nifedipina oral es más eficaz que el labetalol intravenoso según los resultados de siete investigaciones y 363 mujeres con hipertensión arterial grave, debido a hipertensión arterial preexistente o gestacional, o preeclampsia. Cinco de los siete estudios se evaluaron con sesgo de bajo riesgo. La nifedipina oral (generalmente tabletas) se asoció con una hipertensión arterial menos persistente (grave) [6/182, 3.3% (nifedipina) versus 15/181, 8.3% (labetalol); riesgo relativo (RR) 0.42, y un intervalo de confianza del 95% (IC del 95%) 0.18 a 0.96; siete estudios, 363 mujeres, que se definió de diversas formas, todas clínicamente relevantes: presión arterial persistente >150-160/100 mmHg o fracaso para lograr una reducción del 25% en la presión arterial (a pesar de las dosis máximas del fármaco) o un valor absoluto presión arterial de igual o menor de 150/95 mmHg en una hora. Aunque los autores informan que los resultados dejaron de ser significativos (y también hubo una notable heterogeneidad) cuando se utilizó la diferencia de riesgo como estadística, esta última generalmente no se recomienda porque es poco probable que proporcione estimaciones consistentes del efecto del tratamiento. Alternativamente, se podría concluir que hay una reducción del 5% en la incidencia de hipertensión arterial severa persistente con nifedipina versus labetalol intravenoso.

De interés es el perfil de efectos adversos observado en los estudios. Aunque existe el temor de que la nifedipina se asocie con más efectos adversos maternos y, potencialmente, más perinatales en comparación con otros agentes antihipertensivos utilizados para la hipertensión grave, esto no se confirmó en la revisión sistemática de Shekhar. La nifedipina se asoció con menos efectos adversos maternos como cefalea, náuseas, vómitos o palpitaciones [19/106 (nifedipina) versus 32/101 (labetalol); RR 0.57; IC del 95% 0.35 a 0.94; tres estudios, 207 mujeres]. La incidencia de hipotensión arterial fue baja, con solo una presentación documentada en una mujer que recibió nifedipina [1/176 (nifedipina) versus 0/167 (presión arterial igual o menor 150/95 mmHg en una hora)]. Aunque los autores informan que los resultados dejaron de ser significativos (también hubo notable heterogeneidad) cuando se utilizó la diferencia de riesgo, esta última no suele recomendarse porque es poco probable que proporcione estimaciones consistentes del efecto del tratamiento. Alternativamente, se podría concluir que hay una disminución del 5% en la incidencia de hipertensión arterial grave persistente con nifedipina frente a labetalol intravenoso.

De interés son los efectos adversos observado en los estudios. Aunque existe el temor de que la nifedipina se asocie con más efectos adversos maternos y, potencialmente, más perinatales en comparación con otros agentes antihipertensivos utilizados para la hipertensión arterial grave, esto no se confirmó en la revisión sistemática de Shekhar. La nifedipina se asoció con menos efectos adversos maternos como cefalea, náuseas, vómitos o palpitaciones [19/106 (nifedipina) versus 32/101 (labetalol); RR 0.57, IC 95%: 0.35-0.94; tres estudios, 207 mujeres]. La incidencia de hipotensión arterial fue baja, con solo una presentación documentada en una mujer que recibió nifedipina [1/176 (nifedipina) versus 0/167 (labetol labetalol)]. Además, la nifedipina no se relacionó con más mortinatos [13/166 (nifedipina) versus 18/157 (labetalol); RR 0.66; IC 95%: 0.13-1.27; cinco investigaciones, 323 mujeres] y se asoció con menos muertes neonatales [3/116 (nifedipina) versus 10/105 (labetalol); RR 0.27; IC 95%: 0.09-0.87; cuatro investigaciones, 221 mujeres], aunque ninguno de los estudios informó la edad gestacional al momento del parto.

Esta revisión proporciona pruebas adicionales de que la nifedipina (tabletas o cápsulas para deglutir, no sublingual) es un antihipertensivo razonable para el tratamiento de la hipertensión grave del embarazo, independientemente del trastorno hipertensivo subyacente del embarazo. Esta es una buena noticia para la comunidad obstétrica mundial, ya que la nifedipina está ampliamente disponible para el tratamiento del parto prematuro, tanto en países de ingresos altos como bajos y medianos. Se alienta a las unidades que brindan atención de maternidad a reconsiderar el uso de nifedipina como antihipertensivo de elección para las mujeres embarazadas con hipertensión arterial severa.

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